Fernando Alexis Jiménez
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l operativo fue rápido, pasada la medianoche. Las
autoridades rodearon la vieja casona. Lo hicieron con mucha cautela, incluso,
apagaron las luces de las patrullas. Un oficial hizo señas a dos agentes que
golpearon con fuerza la puerta e ingresaron en la inmensa estancia.
En el centro de la sala descubrieron un círculo y una
cruz grande de cinco puntas iluminados con velas de diferentes colores. El
ambiente lo dominaba un fuerte y penetrante olor a incienso. En un rincón, dos
gallinas despedazadas.
--Un sacrificio de sangre—murmuró impresionado
el comandante del operativo mientras dirigía la linterna en todas las
direcciones.
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Es tiempo de romper las ataduras
con el poder de Jesucristo...
Él nos llama a libertad de los ataques
del mundo de las tinieblas...
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Detuvo la luz en una silla de madera, cuidadosamente
tallada con formas diversas y tapizada con telas de gamuza negra y fucsia.
--Es el trono del diablo—dijo uno de los
investigadores señalando la butaca--. Se encuentra en los lugares donde
celebran rituales satánicos--.
Los dos asintieron con ese extraño lenguaje de los
gestos en el que los interlocutores se comprenden sin decir palabra.
Un diario registró el incidente, haciendo especial
énfasis en que el lugar, del que lograron huir los practicantes del ocultismo,
albergaba el “trono de Satanás”, en una zona periférica y popular de
México.
¿Dónde queda el trono del diablo?
Esta pregunta la he escuchado infinidad de ocasiones.
Muchos dicen que está aquí o que tal vez allá. No obstante la Biblia nos enseña
que el trono de Satanás se encuentra en infinidad de lugares
porque nuestro adversario espiritual gobierna el mundo entero como consecuencia
del pecado del género humano.
El evangelio de Mateo registra una escena en la que el
enemigo tentó al Señor Jesús ofreciéndole eo dominio de todas las naciones: “… Por último, el diablo llamó a Jesús a una
montaña muy alta. Desde allí podían verse los países más ricos y poderosos del
mundo. El diablo le dijo: --Todosestos países serán tuyos, si te arrodillas
delante de mí y me adoras. Jesús le respondió:--Vete de aquí, Satanás, porque
la Biblia dice: “Adoren a Dios y obedézcanle sólo a él”. Entonces el diablo se
fue, y unos ángeles vinieron a servir a Jesús.”(Mateo 4.8-11, Nueva Traducción
Viviente)
Ahora bien, el dominio satánico llega a manifestarse
por siglos enteros. Cuando ejerce el poder, trae ruina, destrucción e incluso,
la muerte. El amado salvador dirigiéndose a los creyentes de la iglesia de
Esmirna les dijo: “Yo
conozco las dificultades por las que ahora pasas, y sé que eres pobre, aunque
espiritualmente eres muy rico. También sé lo mal que hablan de ti los que se
consideran judíos, pero que en realidad son un grupo que pertenece a Satanás.
No tengas miedo de lo que vas a sufrir. El diablo meterá a algunos de ustedes
en la cárcel, para ver si en verdad confían en mí. Durante algún tiempo tendrán
muchas dificultades; pero si confían en mí hasta la muerte, yo les daré como
premio la vida eterna.”(Apocalipsis 2.9, 10. Nueva Traducción Viviente)
Hay hasta aquí, dos ideas concretas que le invito a
considerar: la primera, Satanás tiene dominio porf la pecaminosidad del género
humano, y la segunda, fruto de ese poder temporal que tiene el adversario
espiritual, libra contra los cristianos, muchos ataques.
Los dos tronos
En ese orden de ideas, hay dos tronos. El de nuestro
amoroso Padre celestial, como señalan las Escrituras: “Pero Dios está en su santo templo; desde su
palacio celestial vigila a la humanidad entera…”(Salmo 11:4. Cf. Isaías 6.1;
Mateo 5:34, 35. Nueva Traducción Viviente) El segundo trono, que es limitado, es el
de Satanás y a él confluyen sus huestes de maldad.
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Los cristianos libramos batallas contra
el mundo de las tinieblas, pero en oración...
Jesucristo nos asegura la victoria...
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¿Domina el mundo diabólico? Por supuesto que sí.
Millares de personas en todo el mundo se reúnen a realizar ceremonias
satánicas. No sólo en Italia, Francia, Inglaterra, España y Estados Unidos,
sino que este tipo de prácticas está tomando fuerza en los países
latinoamericanos.
Las tinieblas atacan. Sus estrategias están revestidas
de perseverancia y maldad. No obstante, Cristo nuestro amado Salvador nos
asegura la victoria cuando ejercemos la autoridad que nos delegó. Recuerde que
por Su obra redentora, rompió todo poder de lo oculto como describe el apóstol
Juan: “A
los que triunfen sobre las dificultades y no dejen de confiar en mí, les daré
como señal de victoria la estrella de la mañana. Y si me obedecen siempre, les
daré poder sobre los países del mundo, así como mi Padre me dio ese poder a mí.
Gobernarán a esos países , y los tratarán con dureza: ¡Los harán pedazos, como
si fueran ollas de barro!”(Apocalipsis 2:26-28. Nueva Traducción Viviente)
¡Tenemos poder de parte de Dios! Las tinieblas se
desvanecen. ¡Satanás está vencido! La Biblia es clara cuando enseña: “Tú eres mi Dios y mi rey; ¡Tú nos diste la
victoria! Por tu gran poder vencimos a nuestros enemigos; destruimos a nuestros
agresores!... Fuiste tu quien nos hizo vencer a nuestros enemigos!!Fuiste tú
quien puso en vergüenza a nuestros adversarios!”(Salmo 44:5, 6, 8. Nueva
Traducción Viviente)
Es clave que ejerzamos autoridad en el poder de
Jesucristo. Es lo que nos garantiza aplastar el mundo de las tinieblas.
¿Qué le lleva a pensar todo esto? Déjeme ayudarle un
poco: a concluir que no podemos, ni por un instante, ceder terreno. Debemos
desplazar los “tronos de Satanás” donde él ha establecido potestades y
fortalezas espirituales de maldad. Eso lo hacemos con guerra espiritual, en
oración e intercesión que es nuestro gran compromiso como soldados de
Jesucristo… ¡Ni por un instante deje de orar y batallar contra el mundo de
maldad que nos rodea!
Reciba hoy a Jesucristo
Quizá usted es nuevo en estos temas. Se pregunta,
¿cuál es el primer paso? Es sencillo, recibir a Jesucristo como su Señor y
Salvador. ¿Cómo?, en oración. Allí donde se encuentra, dígale:
“Señor Jesús, reconozco
que he pecado. En tu Nombre renuncio a tod apuerta abierta al ocultismo.
Renuncio a Satanás y sus obras. Gracias por morir en la cruz para limpiarme de
todo mí pasado de maldad, rompiendo ataduras del ocultismo sobre mi vida, y
abrirme las puertas a una nueva existencia. Te recibo en mi corazón como único
y suficiente Salvador de mi vida. Haz de mí la persona que tú quieres que yo
sea. Amén”
¡Lo felicito nuevamente! Ha dado un paso que tiene
trascendencia para el presente y el mañana: pasará la eternidad con Jesucristo.
Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la
primera, que lea la Biblia diariamente. Es un libro maravilloso en el que
aprenderá principios que le llevarán al éxito y al crecimiento, tanto personal
como espiritual. La segunda, que ore. Recuerde que orar es hablar con Dios, y
por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. Puedo asegurarle
que, en adelante, su vida será diferente.
Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en
escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.
© Fernando Alexis Jiménez
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