GUERRA ESPIRITUAL

Fernando Alexis Jiménez
E
ran pasadas las doce de la noche. Sólo estaba encendida la luz del cuarto de estudio. Afuera llovía fuertemente. Julián se restregó los ojos con el dorso de la mano. Estaba cansado. Llevaba mucho tiempo frente al computador. Su esposa se asomó a la puerta. Estaba adormilada.
--No puede creer que estés otra vez en lo mismo—le dijo, en tono de reproche.
Siempre estamos expuestos a caer
en la inmoralidad sexual, pero
con ayuda de Dios, podemos escapar a
tiempo de la tentación...
--Tranquila, ya apago el computador. Voy para allá—se defendió.
Era la quinta vez en menos de un mes que, aprovechando el profundo sueño de ella, él se conectaba al Internet para ver pornografía. Aunque no quería admitirlo, se había convertido en una poderosa adicción.
Lo más preocupante era que justo al amanecer del domingo, debía estar al frente de la congregación presidiendo la oración preparatoria del culto…
En otro espacio diferente, esa misma noche. Rómulo no podía conciliar el sueño. No sabía qué hacer. Aunque se esforzaba por vivir conforme a la Palabra de Dios, sentía la impotencia de caer una y otra vez en adulterio con una compañera de oficina.

Una relación de vieja data. Todo comenzó como una amistad que estrechó sus lazos hasta convertirse en un concubinato no declarado. Ni a él ni a ella les convenía un escándalo. Los dos estaban comprometidos y no querían romper sus respectivas relaciones.
Ernesto por su parte despertó con una llamada inesperada en el teléfono celular. Al otro lado de la línea se encontraba su novia. Llevaban un compromiso de diez meses. Ella era la líder juvenil reconocida en la ciudad. Su mayor aspiración era graduarse como abogada.
--No puedo soportarlo, Ernesto. Creo que estoy embarazada…---musitó entre sollozos.
--Debiste decírmelo esta noche…--dijo él.
--Sabes que no hubo tiempo. Además querías que habláramos de otros asuntos y no de mi situación. No se qué hacer…--
--Pero pudiste decírmelo… Además sabes que no estoy para asumir una responsabilidad así… Estoy en la mitad de la carrera de ingeniería y desvincularme de los estudios sería terrible…---argumentó.
Dos dramas en espacios diferentes pero con un común denominador: la inmoralidad. Si lo permitimos, no solo llega a tomar fuerza en nuestro ser, sino a dominarnos.
Un problema común
Aunque pretendamos desconocer el fenómeno, la inmoralidad sexual está alcanzando dimensiones de epidemia en una sociedad caída como la nuestra. Cada día aumentan los índices de adulterio, embarazos no deseados, adicciones a prácticas sexuales aberrantes y, además, las consecuencias que se derivan de estos comportamientos.
Indistintamente de si queremos o no abordar el asunto a la luz de la Biblia, no podemos cerrar los ojos a la realidad: la dignidad del ser humano se ve vulnerada y las reacciones no se hacen esperar. Los celos, el resentimiento y la desilusión son tres de l0s resultados que se desprenden de estas actitudes.
Cuando se lo permitimos, nuestro amado
Señor Jesucristo nos hace libres de toda
atadura sexual... Cristo nos hace vencedores...
La inmoralidad sexual no podrá vencernos...
Es probable que usted mismo revise su vida y encuentre que la forma como actúa no es la más apropiada. Pone en peligro la relación familiar. Además es probable que le acompañe una sensación de culpa que le sigue a todas partes como una sombra.
Pero puede ocurrir también que considere que no se trata de su problema. Al evaluarse conceptúa que moralmente está sujeto a unos principios y valores que le convierten en alguien sano en su forma de pensar y de actuar. Pero cuidado…¡Usted puede caer en la inmoralidad sexual!
Mantenernos alerta
Es esencial que, al comprender el peligro que reviste caer en la inmoralidad sexual, nos mantengamos alerta. Constituye un aspect muy importante. Y si consideramos que la tentación es muy fuerte, debemos ir a Jesucristo en oración. Él nos fortalice.
Jamás olvide lo que dice la Biblia: “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. ”(1 Corintios 9:26, 27).
¡Cuídese de caer en pecado, porque si se torna confiado, corre enorme peligro! Recuerde que la amenaza es real y la única forma de evitar un revés espiritual, es teniendo una estrecha dependencia del Señor Jesucristo. No deje pasar este día sin abrirle las puertas de su corazón.
Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarnos al 0057-317-4913705
© Fernando Alexis Jiménez
Recuerde que en www.estudiosbiblicos.jimdo.com siempre encontrará material nuevo así como en el Blog www.guerraespiritual.org con temas que traerán crecimiento a su vida personal y espiritual. Igualmente podrá descargar GRATIS  libros electrónicos.