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Sodoma y Gomorra: Juicio a dos fortalezas demoníacas de maldad


(Parte 1)

Sodoma y Gomorra: Juicio a dos fortalezas demoníacas de maldad (Parte 1)

Los rostros de hombres y mujeres en la ciudad se vieron embargados por la angustia, y unos más gritaban a lo lejos mientras corrían con desesperación de un lugar a otro. La tierra rugía desde lo más profundo de sus entrañas.

El cielo, otrora azul, con esa degradación de color que hace rememorar el mar apacible en un atardecer de verano, quedó bañado por manchas de un amarillo y rojo intensos, fruto de la ebullición del azufre.

El mundo se está acabando— gritaba un viejo desde la ventana de su casa, junto a la muralla —. De nada servirá que intenten escapar porque no llegarán a ningún lado…— , acompañando su afirmación con la risa descontrolada de quien se acaba de ganar un premio en una rifa para la cual jamás compró boleta.

Nadie le prestaba atención. Siempre pensaron que estaba loco y más ahora que no se inmutaba ante la cascada de bolas de fuego que se precipitaban sobre el enorme caserío.

Los muros se desplomaban como castillos de naipes, cerrando el paso. El golpe seco de gigantescas antorchas, que ninguno sabía de dónde provenían, apagaba los gritos de dolor que millares de almas, literalmente incineradas en una pesadilla que no parecía terminar.

Atravesando el enorme valle del Jordán, Lot y su familia se daban prisa.

No había tiempo que perder. Detrás quedaba la desolación.

"El juicio de Dios", le advirtió a su mujer y sus hijas, mientras gruesas gotas de sudor perlaban su rostro.

Su esfuerzo era mayúsculo, más cuando no podía afirmar el bastón sobre el terreno pedregoso y corría el peligro de caer en cualquier momento.

¡La hora del juicio había llegado! Aquél día, Satanás sufrió un golpe bajo, porque una de sus más grandes fortalezas de homosexualidad, Sodoma, fue arrasada por el fuego al igual que Gomorra y otras tres ciudades del valle del Jordán.

¿Fue real la destrucción de Sodoma y Gomorra?

Sodoma y Gomorra se ubicaban geográficamente al sur del Mar Muerto. Además de estar en el extenso valle del Jordán, a su alrededor se podían hallar enormes depósitos de asfalto, sal y azufre. Estaban surcadas por una falla geológica— comprobada hoy día por la sismología— , que atraviesa Arabá, el mar Muerto y cubre el valle donde se construyeron.

Excavaciones realizadas entre 1975 y 1979 prueban varias cosas: que las ciudades además de que existieron, fueron destruidas en una conflagración, ocurrida en el siglo XXI a.C.

Especialistas de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, señalan por su parte, que el incidente específicamente tuvo ocurrencia el 29 de junio del año 3,123 a.C.

En el siglo XIX de nuestra era el arqueólogo, Henry Layard, halló en las ruinas del palacio de Nínive, una tablilla circular de arcilla, creada alrededor del 700 años antes de Cristo, que incluye un texto escrito en caracteres cuneiformes.

Hasta ahora nadie lo había podido descifrar. Representaba un auténtico misterio.

Investigadores de la Universidad de Bristol señalan que el objeto registra las observaciones que realizó un astrónomo del sur de Irán el 29 de junio del año 3,123 a.C., entre las que se encuentra la trayectoria de un asteroide antes de impactar con la Tierra.

Este hallazgo no sólo podría explicar la leyenda de Sodoma y Gomorra (ubicadas en algún lugar indeterminado de la región del mar Muerto), sino que la trayectoria descrita por el astrónomo hace más de cinco mil años sirve para responder al enigma del desplazamiento de tierras que existe en Köfels (Austria).

Por su parte la BBC, publicó un informe según el cual el astrónomo Mark Hempsell dijo que estaba seguro de que la historia de Sodoma y Gomorra estaba vinculada al contenido de una antigua tablilla sumeria que data del año 700 AC, la cual contiene las anotaciones hechas por un astrónomo de la temprana Edad de Bronce.

El descubrimiento se hizo mediante la utilización de una nueva tecnología informática que permitió a los investigadores evocar imágenes del cielo de hace miles de años atrás.

Los astrónomos indican que el asteroide habría emitido una columna de llamas de 400 grados centígrados que se volcó sobre el Mar Mediterráneo y brevemente tocó tierra en algún lugar en el Levante mediterráneo, el Sinaí o el norte de Egipto.

Sodoma y Gomorra: fortalezas de Satanás

Cuando vamos a las Escrituras encontramos que la perspectiva de Dios frente a la homosexualidad, es que su práctica separa al hombre de Su presencia.

El apóstol Pablo en su carta a los creyentes de Corintio fue claro al advertir: “¿No sabéis que los malvados no tendrán parte en el reino de Dios? No os dejéis engañar, pues en el reino de Dios no tendrán parte los que cometen inmoralidades sexuales, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los tramposos.” (1 Corintios 6:9, 10)

Observemos cuidadosamente la descripción que hace de los pecados que traen juicio, entre otros: inmoralidades sexuales, adulterio y homosexualismo.

Dios no señala a los homosexuales. Él los ama, lo que no ama es lo que ellos hacen. Y más desde la perspectiva cristiana, como observaremos a continuación, porque se trata de una atadura demoníaca de la que se puede ser libre por el poder de Jesucristo.

En su primera carta a Timoteo, el propio apóstol reafirmó el asunto cuando escribió: "Sabemos que la ley es buena, si se usa de ella conforme al propósito que tiene. Hay que recordar que ninguna ley está hecha para quienes practican el bien. La ley está hecha para castigar a los rebeldes y desobedientes, a los malvados y pecadores, a los que no respetan a Dios ni a la religión, a los que matan a su padre o a su madre, a todos los asesinos, a los que cometen inmoralidades sexuales, a los homosexuales, a los traficantes de esclavos, a los mentirosos y a los que juran en falso; es decir, a los que hacen cosas que van en contra de la sana enseñanza. Y esta sana enseñanza es la que se encuentra en el glorioso evangelio que el Dios bienaventurado me ha confiado.” (1 Timoteo 1.8-11)

De acuerdo con la enseñanza, la inmoralidad sexual y el homosexualismo son prácticas ligadas a la desobediencia y la rebeldía al Padre celestial, y que entendemos— como lo documenta la propia Biblia— que son inclinaciones propiciadas por el propio diablo, interesado en robar, matar y destruir al género humano, la creación de Dios (Cf. Génesis 2:7, 8; 3:1-7; Juan 10:10 a)

Es evidente que al estimular un comportamiento inmoral, Satanás alimentó en hombres y mujeres –como lo sigue haciendo hoy — un comportamiento contra su propia naturaleza.

En su carta a los creyentes de Roma en el primer siglo, el apóstol Pablo les refirió las razones y consecuencias de su comportamiento licencioso:

"Vemos que Dios manifiesta su ira castigando desde el cielo a toda la gente mala e injusta que con su maldad impide que se conozca la verdad. Lo que de Dios se puede conocer, ellos lo conocen muy bien, porque él mismo se lo ha mostrado; pues lo invisible de Dios puede llegar a conocerse si se reflexiona en sus hechos. Por eso los malvados no tienen disculpa, pues aunque han conocido a Dios, no lo han honrado como a Dios ni le han dado gracias. Al contrario, han terminado pensando puras tonterías, y su necia mente se ha quedado a oscuras. Decían ser sabios, pero se hicieron tontos, pues cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, e incluso por imágenes de aves, cuadrúpedos y reptiles. Por eso, Dios los ha abandonado a pasiones vergonzosas. Incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que van contra naturaleza; y, de la misma manera, los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por los otros. Hombres con hombres cometen actos vergonzosos y sufren en su propio cuerpo el castigo de su perversión. Como no quisieron reconocer a Dios, él los ha abandonado a sus perversos pensamientos, para que hagan lo que no deben hacer.” (Romanos 1:18-28)

¿Hay juicio por la homosexualidad? Por supuesto. Pero ahora, quien aviva esa manifestación pública de la sexualidad perversa es el mundo de las tinieblas, que establece fortalezas de maldad en ciudades como San Francisco y Los Ángeles, en los Estados Unidos y Sao Pablo y Río de Janeiro, en Brasil, para mencionar sólo algunos casos.

En esos territorios Satanás ha establecido grandes fortalezas demoníacas que llevan a una aceptación de la inmoralidad y las perversiones sexuales, entre las que se cuentan por supuesto, la homosexualidad.

En los diarios se anuncian bares, saunas, clubes, tiendas y una amplia variedad de negocios en los que se dan prácticas homosexuales y lésbicas, sin mencionar la satisfacción de perversiones como la bisexualidad, la prostitución y el intercambio de parejas, con la anuencia incluso de autoridades locales.

Un comportamiento otrora anormal y carente de respeto a los demás— porque ya no ocultan su condición sino que hasta se sienten orgullosos de ella— que va en contravía de principios y valores.

¿Una eventualidad cósmica o juicio de Dios?

Satanás es hábil para vendernos el pecado. Una demostración gráfica la hallamos en la decisión que tomaron Abraham y Lot de separarse, a raíz de las discusiones permanentes entre sus pastores de ganado.

Abraham le abrió a su sobrino Lot la posibilidad de escoger el territorio y "Lot miró por todo el valle del río Jordán y vio que, hasta el pueblecito de Sóar, el valle tenía bastante agua y era como un gran jardín. Se parecía a Egipto. (Esto era así antes de que el Señor destruyera las ciudades de Sodoma y Gomorra.)Entonces Lot escogió todo el valle del Jordán, y se fue al oriente del lugar donde estaban. De esta manera, Abram y Lot se separaron. Abram se quedó en Canaán, y Lot se fue a vivir a las ciudades del valle, cerca de la ciudad de Sodoma, donde toda la gente era mala y cometía horribles pecados contra el Señor.” (Génesis 13:10-13, Dios habla hoy)

La escogencia de Lot, estimulada más por la ambición que producto de la dependencia de Dios en la toma de decisiones, lo llevó a Sodoma “donde toda la gente era mala y cometía horribles pecados contra el Señor.”.

Dos aspectos sobre los que deseo llamar su atención: el primero, que toda conducta pecaminosa es revestida por el diablo de una cubierta atrayente, como las nueces bañadas de chocolate, y el segundo, que una vez Lot llegó a Sodoma, quedó envuelto en la venda que pone nuestro enemigo espiritual sobre aquellos que caen en sus redes.

Conozco muchas personas honestas, trabajadoras, solidarias, inteligentes e incluso, comprometidos con sus comunidades. Profesan la condición homosexual o lésbica y defienden su opción. Incluso aseguran que Dios no tiene razón al juzgarles porque ellos también son sus hijos.

Justifican su inclinación con mil argumentos y prefieren alejarse de todo cuanto les suene a compromiso cristiano.

Como consecuencia de su pecado, Dios trajo juicio sobre Sodoma y Gomorra. No fue una eventualidad cósmica, como pudo enterarse a tiempo Abraham: "Así que el Señor le dijo: –La gente de Sodoma y Gomorra tiene tan mala fama, y su pecado es tan grave, que ahora voy allá para ver si en verdad su maldad es tan grande como se me ha dicho. Así lo sabré.” (Génesis 18:20, 21, Dios Habla Hoy)

No, el asunto de la homosexualidad no fue para Dios algo superficial. Por el contrario, señaló que era “grave su pecado”.

Esas ciudades del valle del Jordán se habían convertido en fortalezas de Satanás, donde reinaba la inmoralidad sexual. Sólo vivían para satisfacer sus deseos. ¿Qué decir de nuestras ciudades?

Ahora, una pregunta apenas obvia: ¿Por qué no ha venido juicio en nuestro tiempo pese al crecimiento exponencial de la perversidad? La respuesta es categórica: Por el inmenso amor de Dios que nos abre las puertas al arrepentimiento, para recibir perdón y reemprender una nueva vida (Juan 3:16; Apocalipsis 3:20).

Si desechamos Su infinita misericordia, no queda otra expectativa que el juzgamiento, como enseña la Biblia:

"Porque si seguimos pecando intencionadamente después de haber conocido la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. Solo queda la terrible amenaza del juicio y del fuego ardiente que destruirá a los enemigos de Dios. …” (Hebreos 10.26, 27, Dios Habla Hoy)

Y en el caso de Sodoma y Gomorra, vino juicio. La Biblia documenta este acontecimiento de alcance universal de la siguiente manera:

"Cuando ya había amanecido y Lot había llegado a Sóar, el Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra; las destruyó junto con todos los que vivían en ellas, y acabó con todo lo que crecía en aquel valle. Pero la mujer de Lot, que venía siguiéndole, miró atrás, y allí mismo quedó convertida en una estatua de sal. Al día siguiente por la mañana, Abraham fue al lugar donde había estado hablando con el Señor; miró hacia Sodoma y Gomorra, y por todo el valle, y vio que de toda la región subía humo, como si fuera un horno. Así fue como Dios destruyó las ciudades del valle donde Lot vivía; pero, acordándose de Abraham, sacó a Lot del lugar de la destrucción.” (Génesis 19:23-27, Dios habla hoy)

Le invito a tomar nota del siguiente hecho: Dios sacó a Lot y su familia, pero juzgó a todo un pueblo que se había convertido en una fortaleza de Satanás.

¿Tuvieron oportunidad de ser salvos? Por supuesto. Lot, que vivía entre ellos, marcaba la diferencia frente al comportamiento licencioso que le rodeaba. Tanto así que ellos le rechazaron directamente cuando le dijeron: "–¡Hazte a un lado! Solo faltaba que un extranjero como tú quisiera mandar sobre nosotros. ¡Pues ahora vamos a tratarte peor que a ellos! “ (Génesis 19: 9)

Pudieron ser salvos del juicio, pero el mundo de las tinieblas les tenía atados, ciegos ante la realidad y consecuencias del mal en que estaban inmersos.


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