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Creencias ocultistas tras los anuncios del fin del mundo

Creencias ocultistas tras los anuncios del fin del mundo

La noticia se regó como pólvora en el caserío ecuatoriano al que llegó la noticia del final del mundo. “Será el 21 de diciembre de 2012”, explicó el boticario, con ojos muy abiertos y una sensación de angustia que no podía ocultar detrás de sus lentes.

No puedo creerlo— le dijo doña Lucrecia, que dejó su nieto al cuidado de una vecina, para recibir los detalles completos de la información.

El hombre explicó, unas veces con palabras entrecortadas y otras, adicionándole uno que otro detalle que no había salido del documental de Discovery Chanel sino de su prolífica imaginación, que a vuelta de un año y unos cuantos meses, el universo entero enfrentaría un cataclismo, y que la tierra llevaría la peor parte.

Lo anunciaron los Mayas— dijo en tono ceremonioso, imprimiendo seriedad a sus palabras —. Una cultura milenaria con mucho conocimiento — , concluyó.

La noticia pronto la conocieron todos en el pueblo y hasta el cura la mencionó el domingo siguiente, durante la misa de la noche.

Aun cuando les advirtió que eran puras invenciones, y que en eso sí estaba de acuerdo con el pastor que desestimaba las profecías mayas, todos pensaron que tanto el sacerdote como el ministro evangélico, estaban equivocados…

Ellos no fueron los únicos que se dejaron aterrorizar. Infinidad de personas en todo el mundo le están dando crédito a los vaticinios de la cultura Maya y hay quienes incluso, piensan qué hacer con todos sus bienes y de qué manera disfrutar los últimos días que les quedan.

Pero, ¿es esto así? Para dar una respuesta, le invito a que consideremos las profecías Mayas…

Confusión y engaño tras las profecías Mayas

En esencia son siete profecías escritas por los Mayas. Toman como base la terminación de su calendario, que vendría a ser el 21 de diciembre de 2012— de acuerdo con nuestro sistema de medición de los días.

Advierten que se producirán cambios de alcance mundial que debe ir de la mano de un cambio en todas las personas para “impulsar la humanidad hacia una nueva era”, como advierten los propagadores de las enseñanzas quienes han escrito millares de libros y artículos que copan hoy muchos portales de la Internet, facilitando su difusión.

La que más despierta controversia y sirve de fundamento a las especulaciones, es la primera profecía según la cual a partir de 1999 quedan 13 años para aplicar modificaciones a la conciencia y actitud del género humano.

El comienzo de la conmoción universal se producirá en el sol. El comportamiento de la humanidad, según explicaron en sus escritos los sacerdotes Mayas, experimentaría una modificación sin precedentes. El “nuevo amanecer” de la humanidad— escribieron— estará precedido por una oscuridad sin antecedentes. Esto implica que el infierno y el cielo se estarán manifestando al mismo tiempo y cada quien decidirá el camino a seguir. Después vendrá el fin de los tiempos presentes.

¿Podemos creerlo? En absoluto. Estoy convencido que se trata de una estrategia habilidosamente concebida por Satanás. El apóstol Pablo advirtió que “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea maldito.” (Gálatas 1:8, Reina Valera 1960)

Recordemos un poco de la historia de este pueblo aborigen centroamericano, para que encontremos su íntima relación con el ocultismo.

Los Mayas y el ocultismo

Cuando desempolvamos las páginas de la historia, encontramos una estrecha relación entre las costumbres y rituales de la cultura Maya con el ocultismo. Por ejemplo, una de sus ceremonias incluía sacrificios humanos. Las víctimas eran arrojadas desde las escalinatas de una de sus pirámides emblemáticas, en Centroamérica.

El sacerdote, que iba desnudo, se vestía con la piel de la víctima –generalmente niños — que era separada de su cuerpo, como escribió Diego de Landa, Arzobispo de Yucatán (1,524-1,579). Uno de sus fundamentos son los restos de un menor hallados en las ruinas mayas de la Ciudad de Chichén Itzá. chi (boca), chén (laguna) y itzá (los Mayas)

En esa laguna se encontraron 127 esqueletos que fueron analizados en Physical Anthropology Sektion, del Museo antropologico de México. El 80% eran criaturas entre 3 y 11 años. Esta práctica es muy similar a la utilizada por los adoradores del dios fenicio Moloc.

Los cráneos tenían un corte que iba desde el mentón pasando por los glóbulos oculares, y las orejas. Muchas veces estos cortes eran realizados por brutales golpes llegándoles desprender las mandíbulas. Otros presentaban decapitaciones.

Todo coincide con los dibujos de los sacrificios hechos por los Mayas donde se muestran decapitaciones y la sangre regando la tierra como símbolo de fertilidad, rito muy similar al que se practicaba por parte de los adoradores de Astoret.

La cancha de juego de pelota de Chichén Itzá, era también una muestra de esta crueldad. Quienes perdían el juego eran sacrificados a los dioses. El juego consistía en empujar una pesada pelota de piedra, sin ayuda de manos y pies, hacia un anillo de piedra que se encontraba a una altura de 6,5 metros en el muro de la plaza.

Esta ceremonia es descrita en los dibujos que adornan el lugar. A quienes perdían se les extraía el corazón palpitante que luego era arrojado junto con el cuerpo a la profundidad de la Pirámide. Como se recordará, sacrificar una persona y extraerle el corazón, es muy común entre quienes a lo largo de la historia han estados inmersos en el satanismo.

El dios de la lluvia Chaac, que reinaba en lo profundo del ojo de agua, era quien recibía los sacrificios. Según su creencia, los dioses querían seres pequeños— como igual los reclamaba el dios-demonio Moloc en oriente. Sus ayudantes eran también enanos y por ello sacrificaban niños.

La civilización maya se extendió por el sur de Yucatán, parte de Guatemala y Honduras entre los siglos III y XV. Los mayas no constituían un estado unificado, sino que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre si que controlaban un territorio más o menos amplio.

Tampoco hablaban una única lengua. Los Mayas vivieron en una civilización que desarrolló una cultura que floreció en lo que hoy es Guatemala, Belice, partes de México, Honduras y El Salvador. Mientras que los europeos vivían en una época de oscuridad. Los Mayas sobrevivieron seis veces más tiempo que el Imperio Romano, y construyeron más ciudades que los antiguos Egipcios.

Los templos antiguos podrían permanecer silenciosos en la selva, pero su corazón maya todavía late bajo las piedras que les dan forma. Fueron una de las más brillantes y poderosas culturas conocidas de Meso-América, su civilización se extendió por un periodo de 3 mil años. La Civilización Maya se extendió por el sur de Yucatán parte de Guatemala y Honduras entre los siglos III y XV.

Actualmente viven en pequeñas aldeas que parecen ajenas al pasado del tiempo, hablan su antigua lengua, cosechan la tierra tal y como lo hacían sus ancestros y rinden culto a muchas de sus antiguas tradiciones. La danza de la lluvia –que otrora tenía similitudes con ritos satánicos — la realizan hoy también los descendientes de los Mayas pero sin víctimas.

Muchos fines del mundo

No desconocemos que esta cultura indígena alcanzó un desarrollo admirable en campos como la escritura (jeroglíficos o Copán), el lenguaje, la astronomía y las matemáticas entre otras disciplinas, pero eso hecho no debe llevarnos a concluir que las profecías Mayas son la verdad revelada y que el mundo terminará el 21 de diciembre de 2012. Recordemos lo que enseñó el Señor Jesús: “Nadie sabe el día ni la hora en que yo vendré; no lo saben ni siquiera los ángeles del cielo. Es más, tampoco yo lo se. Sólo Dios, mi Padre, lo sabe.” (Mateo 24:36, Traducción en Lenguaje Actual)

Recordemos que a lo largo de la historia ha habido corrientes filosóficas y religiosas que predijeron el fin del mundo.

Ya en el año 90 de nuestra Era, Clemente— uno de los padres de la Iglesia cristiana predijo que el mundo terminaría en este año. En el año 500 d.C. teólogo católico predijo que la Segunda Venida sería estaba a las puertas, a partir de cálculos sobre las dimensiones del Arca de Noé.

Ante la proximidad del inicio de un nuevo milenio, en el año 1000 d.C., millares de personas cayeron en la paranoia a lo que siguió el cálculo de muchos sobre los mil años de la muerte del Señor Jesús. Estos dijeron que en el 1033 vendría el fin del mundo. En el año 1186 d.C. en un escrito conocido como la “Carta de Toledo” se animaba a la gente a esconderse en las cuevas y en las montañas. El mundo sería destruido y solamente uno pocos se salvarían. Nada pasó.

En el año 1499 d.C., el astrólogo alemán Johannes Stoeffer, profesor de la Universidad de Tubinga, publicó ’Ephemerides’, anunciando que el 20 de febrero de 1524 sería el fin del mundo por la conjunción de los planetas en el signo de Piscis.

Las víspera, 19 de febrero de aquel año, coincidió con una gran tormenta con una lluvia torrencial que provocó inundaciones. Cundió el pánico y la gente asaltó los barcos. Hubo naufragios y muertos por el exceso de pasaje, tras 24 horas de angustia, el 21 amaneció un esplendoroso día.

Entre 1650 y1660 d.C., los hombres de la quinta monarquía sostenían que Cristo vendría e instalaría una teocracia. Se armaron y trataron de ocupar Inglaterra por las armas. El movimiento falló y la monarquía fue restablecida en 1660.

En 1665 en medio de una pavorosa epidemia que asolaba Inglaterra, Salomón Eccles, aseguró haber tenido una visión según la cual aquellas enfermedades eran la antesala del fin del mundo. Terminó en la cárcel por difamador. Algo similar ocurrió en el 1666 d.C., cuando Londres fue presa de la peste bubónica que dejó más de cien mil muertos a lo que se sumó un incendio que destruyó parte de la ciudad. “Es el fin del mundo”, gritaban muchos.

En el año 1736 d.C. el profesor de geografía astronómica de la Universidad de Cambridge, William Whiston, anunció seriamente desde su cátedra que en la madrugada del 14 de febrero de ese año aparecería una cometa y, en tres días, este mundo ya no existirá debido al fuego, los terremotos y las matanzas. Esta increíble profecía tenía cierta credibilidad pues a la hora anunciada se dejó ver por primera vez la impresionante cola del Cometa Halley.

Los bancos no abrieron sus puertas y hubo una paralización general en todo Londres. Sin embargo, las autoridades eclesiásticas en un rasgo de lucidez se negaron a abrir las puertas de la Catedral de Westminster para la ’plegaria final’. Finalmente, pasó todo sin mayor novedad y WHISTON simplemente se disculpó diciendo que había hecho mal los cálculos, aunque le costó la cátedra.

Los gestores de la Iglesia Adventista— por la que nunca he ocultado particular respeto por su consagración a Dios — , promovieron el fin del mundo para el 22 de Octubre de 1844. Luego trasladaron la fecha para 1845.

Los promotores de la sociedad Watchtower— conocida mundialmente como los Testigos de Jehová— , anunciaron el fin de todo el sistema creado para 1914. Nada ocurrió y se buscaron explicaciones al hecho. Ahora, el segundo presidente de la organización, el juez, Joseph F. Rutherford, emprendió en 1920 su campaña de promoción del Armagedon— la batallafinal — - para 1925.

Al acercarse la fecha, seguía insistiendo en su cuento, pero cuando no se cumplió, literalmente se retractó de sus vaticinios sobre el fin del mundo. Finalmente, en La Atalaya de Setiembre de 1941, Rutherford afirmaba que el Armagedón estaba a la vuelta de la esquina, y nada ocurrió.

Así las cosas, no podemos seguir creyendo los primeros anuncios apocalípticos que se difunden aquí y allá; sin embargo, sobre lo que sí debemos estar alerta es sobre las señales de nuestros tiempos que preparan el escenario para el regreso del Señor Jesús aun cuando no podemos determinar fechas específicas porque sería ir en contra de las propias disposiciones de Dios.

Señales de los últimos tiempos

Aún cuando no podemos determinar cuándo estará listo el escenario para el regreso del Señor Jesucristo, nuestro Salvador hizo algunos adelantos: “Ustedes oirán que en algunos países habrá guerras, y que otros países están a punto de pelearse. Pero no se asusten; estas cosas pasarán, pero todavía no será el fin del tiempo. Porque los países pelearán unos contra otros, la gente no tendrá qué comer, y en muchos lugares habrá terremotos.” (Mateo 24:6-8, Traducción en Lenguaje Actual)

Cuando echamos una rápida ojeada a lo que está ocurriendo alrededor nuestro, comprobados que el planeta está convulsionado.

Regímenes totalitarios que parecían sólidos cayeron en cuestión de días en Oriente, desestabilizando sistemas de gobierno e impactando, de paso y como un efecto dominó, la economía de países desarrollados.

Extremistas que ejercen dominio en amplios territorios como la Franja de Gaza, amenazan con activar el detonante de una guerra abierta y prolongada contra Israel, lo que polarizaría la confrontación y de paso, enfrentaría a países aliados en Oriente y Occidente.

Ante la crisis económica que amenaza con agigantarse, una encuesta realizada por el diario USA Today anticipó que persiste un 30% de probabilidades de que Norteamérica sufra una profunda recesión. En criterio de 39 expertos entrevistados “La situación podría empujar a la Nación a un abismo.” (USA Today. EE.UU. – 15/08/2011.Pg. 1)

Países como Rusia y Brasil rodearon la propuesta elevada por China

“… para la creación de una nueva moneda que eventualmente reemplace el dólar como estándar mundial, proponiendo hacer una renovación a las finanzas globales.” (The Wall Street Journal. EEUU. 03/03/2009).

El panorama es hasta tal punto sombrío, que el economista, Jim Paulsen, estratega de inversiones de Wells Capital Management, advirtió:

“Estoy nervioso porque que el temor provocará el que las empresas dejen de contratar y la gente deje de gastar. Sería catastrófico” (Agencia AP.20/08/2011)

El jinete del hambre cabalga hoy más rápido

La escasez de lluvias y los efectos del cambio climático, desencadenaron en el segundo semestre del 2011 una de las sequías más prolongadas y grave de los últimos años que afectó a doce millones de personas en Somalia, Kenia, Etiopía y Yibuti, en el llamado Cuerno de África.

El director ejecutivo de la Unicef, Anthony Lake, explicó que al menos 3oo mil niños y niñas africanos, están severamente desnutridos y en riesgo inminente de muerte. “La crisis en el Cuerno de África es un desastre humanitario que se está convirtiendo en una catástrofe” (Agencia AP. EEUU.20/08/2011)

Aunque el horizonte a corto y mediano plazo luce cada día más ensombrecido, el Señor Jesucristo advirtió que situaciones como estas constituyen “…sólo el principio de todo lo que el mundo sufrirá.” (Mateo 24:8. Traducción en Lenguaje Actual. Cf. Marcos 13:8)

De acuerdo con analistas mundiales, 1 de cada 7 habitantes del mundo enfrenta hambre permanente. En África Sahariana, la proporción se reduce a 1 persona con hambre por cada 3 habitantes.

El mundo tiembla

Tres grandes movimientos que han sacudido la tierra, prendieron las señales de alerta en muchos países: el Tsunami que afectó directa e indirectamente a países como Indonesia, Sri Lanka, India, maldiva y Tailandia; el terremoto de Haití y el tsunami de Japón. En conjunto más de quinientas mil personas perdieron la vida.

Entre abril de 2009 y abril de 2010 hubo al menos 18 movimientos telúricos de marca mayor en varias naciones, lo que a todas luces no es algo nuevo porque el Señor Jesús advirtió sobre su ocurrencia: “… y habrá terremotos en muchos lugares. Eso será sólo el principio de todo lo que el mundo sufrirá.” (Marcos 13:8, Traducción en Lenguaje Actual)

A este huracán que recorre muchos países, se suman enfermedades para las que hoy día no hay curación aparente y que coinciden con el anuncio del Señor Jesús: “… y muchos sufrirán enfermedades terribles.” (Lucas 21:11, Traducción en Lenguaje Actual)

Estas afecciones que desconciertan a la ciencia, son responsables del deceso de una persona cada tres segundos, es decir, un promedio anual de 11 millones de víctimas.

Familias en crisis

Basta que abra un diario para que se tope con estadísticas alarmantes de divorcios y violencia intrafamiliar que en su conjunto está socavando los cimientos de la sociedad.

El apóstol Pablo instruyó que “… antes que llegue el fin del mundo, la gente enfrentará muchas dificultades. Habrá gente egoísta… No respetarán a Dios ni obedecerán a sus padres, sino que serán malagradecidos y ofenderán a todos. Serán crueles y violentos, no podrán dominar sus malos deseos, se llenarán de odio, dirán mentiras acerca de los demás, y odiarán todo lo que es bueno.” (2 Timoteo 2:1-3, Traducción en Lenguaje Actual)

En todos los países resultan alarmantes los índices de violencia intrafamiliar pero la situación amenaza con agravarse. ¿Es evidente que a la vuelta de la esquina está el regreso del Señor Jesús? Sería temerario decirlo, pero sí reflexionar que se está creando el escenario para su llegada.

En medio del panorama que nos rodea, surgen muchos aquí y allá vaticinando que es inminente el fin del mundo. Llegan incluso a fijar fechas; sin embargo, el Señor Jesús alertó que “Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas.” (Mateo 24:11, Traducción en Lenguaje Actual)

Debemos permanecer alerta, fieles a Cristo. Que no nos sorprenda la noche y estemos inmersos en una vida de pecado porque en ese caso, lo que sí tendríamos asegurada, es la condenación eterna. Fidelidad a Dios y perseverancia a pesar de que todo alrededor amenace con venirse a tierra. Eh ahí lo esencial.

¿Recibió a Cristo en su corazón?

La mejor decisión que toda persona puede tomar, es rendirse a Cristo, Abrirle las puertas de su corazón. Es sencillo, basta que le diga en oración allí donde se encuentra:

“Señor Jesucristo, reconozco que he pecado y que hasta hoy, mi vida ha sido un fracaso porque la mente del viejo hombre me dominaba. Gracias por morir por mis pecados en la cruz y abrirme las puertas a una existencia renovada. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Puedo asegurarle que su vida jamás será la misma. Aceptar a Cristo es la mejor decisión. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios. La segunda, que lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios para el crecimiento y la transformación personal y espiritual, y por último: comience a congregarse en una Iglesia cristiana. Otras personas que comparten su fe en Jesucristo, le ayudarán en el proceso de cambio.


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