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¿Dónde pasará satanás la eternidad?


(Lección 11 – Nivel 3)

¿Dónde pasará satanás la eternidad? (Lección 11 – Nivel 3)

Si usted quiere escuchar muchas teorías alrededor de Satanás, unas acertadas y otras aproximadas a la realidad, simplemente pregunte: ¿Quién manda en el infierno?

Muchos le responderán que el jefe máximo de los avernos es Satanás y que ejerce su gobierno con la asistencia de los demonios. Pero, ¿es cierto? Aquí hay un primer equívoco. Quien tiene dominio sobre el averno es Dios mismo.

Tan solo le compartiré una prueba. En alguna ocasión estaba hablando el Señor Jesús acerca del temor que tienen muchos a quienes pueden cegar la vida. Al respecto nuestro Salvador enfatizó: “Les diré a quién temer: teman a Dios, quien tiene el poder de quitarles la vida y luego arrojarlos al infierno. Claro, él es a quien deben temer.” (Lucas 12:5. NVI)

Lo que no desconocemos es que nuestro adversario espiritual anda buscando que caigamos con el ánimo de inducirnos a la destrucción (Juan 10:10 a) El propósito de Dios, en cambio, es nuestra salvación eterna.

Un tiempo de guerra que no termina

Aun cuando se resista a creerlo, estamos viviendo los últimos tiempos. En este período crucial, Satanás ha desplegado su ataque sobre todo lo creado, y las Escrituras le identifican como el dios de este siglo (Cf. 2 Corintios 4:49).

Su objetivo indeclinable es frustrar el plan eterno de Dios para la humanidad. El orgullo lo sigue dominando, el que lo lleva a la caída y derrota (Cf. Isaías 14:13; Ezequiel 28:17; 1 Timoteo 3:6). Desde su posición, sigue siendo un acusador nuestro (Job 1-2; Zacarías 3; Lucas 22:31; Apocalipsis 12:10).

Nuestro adversario y su equipo enorme de colaboradores en el mundo de las tinieblas son reales; no en vano a Biblia hace más de 300 alusiones a su existencia, lo mismo que a sus agentes de maldad.

Su nombre, que significa “adversario, enemigo” (Cf. Mateo13:39, 1 Pedro 5:8). A su turno, diablo: Quiere decir “Calumniador, tentador” (Cf. Lucas 4:2), mientras que Lucifer— que es otra de las designaciones como se le conoce universalmente-, es vertido al español como “ángel de la luz", que trae engaño.

Un enemigo derrotado

Pese al despliegue espectacular que hace Satanás, en procura de hacer sentir que tiene poder, nuestro enemigo está vencido.

Pese a sus ataques (Cf. Lucas 22:31) el Señor Jesús lo venció, destruyendo sus obras (Cf. 1 Juan 3:8). Lo derrotó con Su obra redentora en la cruz a favor de los pecadores.

En el Gólgota, nuestro Salvador Jesucristo, lo avergonzó, exhibiéndolo públicamente derrotado (Cf. Colosenses.2:15; 1 Juan 4:4).

No hay razón, por tanto, que los cristianos estemos de nuevo sujetos a la esclavitud, ya que por la redención del amado Hijo de Dios, "El Padre nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor” (Colosenses 1:13).

Por supuesto, el enemigo espiritual ha venido la idea de que tiene mucho poder y que, incluso, es quien define quién irá al infierno. Tremendo engaño. Quien determina dónde pasaremos la eternidad, es Dios mismo.

La obra de Jesús juzgó al enemigo

Sin duda y al igual que yo, habrá escuchado testimonios de cristianos sinceros pero equivocados, quienes refieren que tuvieron experiencias en el infierno. Argumentan incluso que veían a Satanás con un tridente, infligiendo dolor a los condenados.

Hay un error porque Satanás no tiene parcelada la eternidad, ni a él se le ha escriturado la profundidad de los avernos.

Aunque haya quienes desconozcan lo que está ocurriendo, el propio Señor Jesús reconoció la existencia del adversario espiritual, pero añadió que ya fue echado fuera: “Ahora es el juicio de este mundo; el gobernador de este mundo ahora es echado fuera.” (Juan 12:31; Cf. Juan 14:30versión Aramea-Peshita)

Pero algo más: por la obra redentora del Señor Jesús en la cruz, Satanás y sus huestes están vencidos, como lo señaló nuestro amado Salvador: “…el gobernante de este mundo ha sido juzgado.” (Juan 16.11, versión Aramea-Peshita)

Quien anda temeroso, pero no cesa en su tarea de producir miedo, es el enemigo espiritual. Pero ya fue vencido en la cruz, y por las Escrituras, entendemos que ya está juzgado.

Mantenernos alerta siempre

Gracias a la obra del Señor Jesús, ahora somos libres y podemos disfrutar de esa libertad en todas las áreas de nuestra vida.

El apóstol Pablo  lo explicó así a los cristianos de Colosas en el primer siglo, y a nosotros nos lo dice hoy: Dios nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha llevado al reino de su amado Hijo, por quien hemos recibido la liberación y el perdón de los pecados.” (Colosenses 1:13,14)

No podemos olvidar que Satanás está interesado en nuestra destrucción, a menos que asumamos nuestra posición en Cristo, y nos convirtamos en sus colaboradores en la destrucción del mundo de las tinieblas y la proclamación de la libertad a los cautivos.

La esencia del ministerio terrenal de Jesús el Señor, fue sacarnos del poder de las tinieblas, como escribe el apóstol Juan: “…Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” (1 Juan 3:8 b).

Recordemos que durante su ministerio terrenal, Jesús “…anduvo haciendo el bien y sanando a cuantos sufrían bajo el poder del diablo, porque Dios estaba con él...” (Hechos 10.38). Como soldados suyos no podemos hacer menos que proseguir la tarea en un mundo dominado por las tinieblas.

Satanás es habilidoso y sabe quién es quien en el mundo espiritual. Conoce si usted pasivamente soporta todos sus ataques. Y créalo, no tendrá compasión porque como enseñó el Señor Jesús, vino a matar, robar y destruir (Cf. Juan 10:10 b)

¿Adónde entonces irá Satanás por siempre?

La pregunta central, entonces, es: ¿Adónde entonces irá Satanás por siempre? La respuesta es sencilla: Él pasará la eternidad en el lago de fuego junto con sus inmediatos colaboradores.

Al respecto el apóstol Juan, en revelación, escribió: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 20:10).

Esa es la historia que Satanás no sabe o, al menos, no quiere contar. Pero ya él y sus colaboradores, no solamente fueron juzgados y condenados, sino que su poder pronto terminará.

Estar preparados para librar la batalla

Cuando se habla de guerra espiritual, muchas personas sienten emoción. La adrenalina fluye por todo su cuerpo. Sin embargo, no es algo que se debe tomar livianamente. Es esencial adquirir conocimiento.

El autor Jim Murphy, anota:
Es muy importante aprender a hacer guerra espiritual contra los demonios. Muchos cristianos sin experiencia reaccionan de dos maneras: Se asustan, o por el contrario, están fascinados con la guerra espiritual. No obstante, el cristiano más maduro, experimentado, responde a la guerra espiritual con cuidado y firmeza, buscando la guía del Espíritu Santo en todo momento.”(Jim y Carolyn Murphy. “Cómo derrotar a los demonios”. Hundredfold Press. 1998. EE.UU. Pag. 71)
Una pregunta tan sencilla como aquella de dónde pasará Satanás la eternidad, toma por sorpresa a muchos y caen en errores al tratar de responder.

Sobre ese simple hecho, ¿considera que el batallar espiritual es trivial o algo que se puede tomar sin mucho cuidado? Por cierto que no. Es necesario mantenernos preparados. La mejor forma de hacerlo es tomados de la mano de Dios, en oración, y mediante la lectura de las Escrituras.

Puedo asegurarlo que si lo hace, avanzará en esta tarea de confrontar el mundo de las tinieblas y podrá ejercer, de manera apropiada, la autoridad que le asiste en Cristo.

Quien no ejerce esa autoridad, lleva las de perder. La mejor ilustración el relato sobre varios exorcistas ambulantes, hijos de uno de los sacerdotes principales en Jerusalén.

Para liberar a los endemoniados, invocaban a Jesús, el que predicaba el apóstol Pablo. Y Satanás les respondió a través de alguien a quien mantenía atado: “Pero en cierta ocasión les contestó el espíritu maligno: –Conozco a Jesús y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois? Al propio tiempo, el hombre que tenía el espíritu maligno se lanzó sobre ellos, y con gran fuerza los dominó a todos, maltratándolos con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos.” (Hechos 19:15, 16. Versión Dios habla hoy)

Cuando Satanás sabe que estamos caminando de la mano del Señor Jesús, en fidelidad a Dios, se mantiene a raya. No saca ventaja de ninguna situación. Y la iglesia militante de Cristo debe asumir esa posición de entrega y consagración a Dios en procurar de librar la batalla exitosamente.

Y para terminar: No olvide jamás que una cosa es hablar de la autoridad de Cristo en nuestras vidas, y otra bien distinta es ejercerla…

Preguntas para evaluar la Lección:

Es importante que al terminar de estudiar la Lección se formule unas sencillas preguntas de repaso:

a,- ¿Cuál es el propósito de nuestro adversario espiritual (Juan 10:10)?

b.- En su criterio, ¿en dónde pasará Satanás la eternidad?

c.- ¿Qué nos dice Colosenses 1:13 en cuanto a nuestra posición actual como hijos de Dios, redimidos por Cristo?

d.- ¿Qué nos dice 1 Juan 3:8 en cuanto a la posición que tiene satanás?

e.- ¿Qué quiere decir diablo de acuerdo con Lucas 4:2?

f.- ¿Cómo identifican las Escrituras a satanás (2 Corintios 4:49)?

g.- De acuerdo con las Escrituras, ¿quién determina dónde pasaremos la eternidad?

h.- ¿Dónde pasarán satanás y sus colaboradores la eternidad (Apocalipsis 20.10)?

i.- ¿Sabe usted qué es la autoridad de Cristo en nuestras vidas? ¿La ejerce?


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