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¿Qué maldiciones trae a su vida el pecado oculto?

¿Qué maldiciones trae a su vida el pecado oculto?

Si algo le llamó la atención a Rosaura fue encontrar en la estantería del pequeño negocio, la más variada gama de colores en aguas y riegos que pretendían traer la buena suerte. Más que un dispensador, parecía el arco iris reflejado en la pared.

— ¿Cree que hay solución a mis problemas? — , preguntó presa de la angustia al yerbatero que la miraba con un aire de misterio.

Por supuesto que sí; puedo asegurarle que no tardará una semana antes que su esposo regrese, rendido a sus pies— le aseguró.

Regresó con zozobra a casa, pero con una luz de esperanza. Roberto se había ido semanas atrás con su secretaria, una joven agraciada que llegó a la oficina no solo para robársele el corazón sino para destruirle el matrimonio.

Pero no regresó. Cada nueva cita con el agorero, implicaba un nuevo desembolso de su cuenta de ahorros, que se fue haciéndose más liviana que la esperanza de un náufrago que no ve sino agua en el horizonte, en medio de un mar tormentoso.

En medio de la crisis, Rosaura tuvo un encuentro personal con el Señor Jesucristo. Una experiencia maravillosa que le llevó a mirar la vida con los ojos de la fe.

Pese a ser fiel en su andar con Cristo, siempre estaba en la ruina, reinaban las dificultades en casa y en el trabajo parecía enfrentarse a terribles gigantes que le hacían la vida imposible. Nada parecía resultar.

— ¿Acaso Dios no me escucha?— le preguntó a su líder de célula.

Después de hablar al respecto durante un buen rato, descubrieron que el problema estaba en que todavía guardaba amuletos, cartas de su ex marido y unas imágenes que le había recomendado el brujo.

Guardan un enorme significado sentimental”, se excusó. Pero, a la luz de las Escrituras, comprendió que debía deshacerse de todo.

Hizo una oración renunciando a toda atadura pasada con el ocultismo. Sólo entonces cambió el panorama de su existencia, y pudo vivenciar exitosamente su fe como creyente en Jesucristo…

No guardar lo prohibido

Conservar con nosotros objetos, literatura, imágenes, lociones, riegos o juegos— entre otros elementos— relacionados con el ocultismo, bien sea con prácticas o creencias en las fuerzas del mal, desata derrota, ruina, fracaso, temor y maldiciones en nuestras vidas. Se convierten en un impedimento para ser prosperados en lo personal y lo espiritual.

Además de reconocer qué guardamos aún, causante de desgracias, es necesario renunciar a esos elementos y hábitos ligados al ocultismo, como paso esencial para romper las ataduras.

Una excelente ilustración la encontramos en el relato del pecado de Acán. Recordemos que en la toma de Jericó, Josué advirtió al pueblo de Israel: “Jericó, con todo lo que hay en ella, será destinada al exterminio como ofrenda al Señor… No vayan a tomar nada de lo que está destinado al exterminio para que ni ustedes ni el campamento de Israel se pongan en peligro de exterminio y desgracia. El oro y la plata y los utensilios de bronce y de hierro pertenecen al Señor: colóquenlos en el tesoro” (Josué 6:17-19, Nueva Versión Internacional)

Dios es específico cuando nos instruye sobre los peligros. Trasgredir sus recomendaciones desencadenan problemas en nuestra vida, en las dimensiones física y espiritual.

No obstante, Satanás es muy hábil y siembra en los corazones de las personas pensamientos de duda, codicia y ambición. Esa sutil estrategia de nuestro adversario fue la que provocó desgracia entre los israelitas porque “… desobedecieron al Señor conservando lo que él había decidido que fuera destinado a la destrucción, pues Acán… guardó para sí parte del botín que Dios había destinado al exterminio. Este hombre de la tribu de Judá provocó la ira del Señor contra los israelitas.” (Josué 7:1, Nueva Versión Internacional)

Quizá en su vida hay cosas ocultas que perjudican no solo su existencia sino la de su cónyuge, hijos y demás familiares cercanos. La maldición puede abarcar una generación, manifestándose con ruina económica, enfermedades, discusiones y obstáculos sin aparente explicación que persisten y tornan imposible la vida de las personas.

El enemigo gana ventaja

Cuando guardamos algo— llámese objetos, imágenes, literatura y prácticas— ligado con el ocultismo o anidamos costumbres como la fornicación, el adulterio, pensamientos lascivos o ser asiduo consultante de la pornografía para alimentar fantasías o aberraciones sexuales, abrimos puertas a Satanás. Él no solo toma ventaja sino que además pasa cuenta de cobro.

A raíz del pecado de Acán, el demonio y sus huestes sembraron derrota entre los israelitas. La situación se hizo dramática cuando se dispusieron a conquistar Hai, una ciudad pequeña en comparación con la que poco antes habían ocupado: Jericó. Los muros de esa urbe cayeron estruendosamente y sus habitantes fueron derrotados.

Fueron a la batalla “… pero los de Hai los derrotaron. El ejército israelita sufrió treinta y seis bajas, y fue perseguido desde la puerta de la ciudad hasta las canteras. Allí, en una pendiente, fueron vencidos. Como consecuencia, todo el pueblo se acobardó y se llenó de miedo” (Josué 6:4, 5. Nueva Versión Internacional)

Tal vez enfrenta problemas que considera que no podrá ni superar ni resolver. Eso es justamente lo que hace Satanás: siembra temor, lleva a que las personas se resignen al fracaso y les inhabilita mental y emocionalmente para reemprender el camino e intentarlo de nuevo. ¿Le ha ocurrido? Si es así, ¡es hora de ser libre en Cristo Jesús!

Dios revela lo oculto

Cuando algo no anda bien, es Dios quien nos revela qué ocurre, en respuesta a nuestras oraciones. No tiene sentido desgastarnos, luchando en nuestras fuerzas, cuando tenemos de nuestra parte a un Dios de poder que nos guarda, guía y defiende como poderoso gigante.

Procurando descubrir qué había desencadenado la derrota frente a los habitantes de Hai, Josué fue a la presencia del Señor en oración, y la respuesta del amado Padre celestial no se hizo esperar: “Los israelitas han pecado y han violado la alianza que concerté con ellos. Se han apropiado del botín de guerra que debía ser destruido y lo han escondido entre sus posesiones. Por eso los israelitas no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que tendrán que huir de sus adversarios. Ellos mismos se acarraron su destrucción. Y si no destruyen ese botín que está en medio de ustedes, yo no seguiré a su lado” (Josué 7:12, Nueva Versión Internacional)

¿Comprende la importancia de revisar la vida e identificar, con ayuda de Dios en qué estamos fallando? Es probable que esa auto evaluación nos permita descubrir lazos que pudiéramos tener todavía con nuestra vida de ayer, cuando Satanás gobernaba nuestros pensamientos y acciones. ¡Es hora de cortar definitivamente con toda raíz de maldad y por ende, de maldición!

Cuando se volvieron a Él, Dios reveló dónde y en qué estaban pecando “… y la suerte cayó sobre Acán hijo de Carmi…” quien confesó: “Es cierto que he pecado contra el Señor, Dios de Israel… vi en el botín un hermoso manto de Babilonia, doscientas monedas de plata y una barra de oro de medio kilo. Me deslumbraron y me apropié de ellos. Entonces los escondí en un hoyo que cavé en medio de mi carpa. La plata también está allí debajo de todo” (Josué 7:18, 20, 21, Nueva Versión Internacional)

¿Qué trajo como consecuencia esta decisión errada de conservar algo ligado al enemigo? Tremenda maldición, como lo declaró el propio Josué: “ — ¿Por qué has traído esta desgracia sobre nosotros?” (Josué 7:25 a, Nueva Versión Internacional)

Sólo cuando se cierra toda puerta al enemigo, nos deshacemos de todo lo que nos ata a un pasado, y se reconoce plenamente a nuestro amado Señor Jesucristo como Soberano y Salvador de nuestra vida, se rompen las maldiciones. Es recomendable que se haga una oración en la que hagamos esa renuncia.

Si leemos en su totalidad el capítulo 8 del libro de Josué encontramos que, una vez se limpiaron de toda ligadura a lo oculto, en otras palabras, a las fuerzas espirituales de maldad, pudieron experimentar la victoria contra sus enemigos.

¡Es hora de librar la batalla! Recuerde que Satanás, nuestro adversario espiritual, es hábil, sutil y traicionero. ¡No permita que lo siga engañando! Renuncie hoy a todo lo que le ata a un pasado con el ocultismo. En Jesucristo tenemos asegurada la victoria.

Sin aún no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón. Le aseguro que no se arrepentirá.


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